La empresa continúa con los trabajados iniciados hace una semana, tras una manifestación pública en el centro de la ciudad de Comodoro Rivadavia. En un contexto político la empresa elige la provocación, y el escenario pone a jugar fuerte a todos los actores involucrados en la problemática del futuro de una de las playas más bellas de la región.
El viceintendente Juan Pablo Luque y concejales de los cuatro bloques recibieron a tres profesionales de la UNPSJB que forman parte de la comisión de vecinos que cuestionan el loteo privado conocido como “Refugio de Lobos”. El proyecto no llegó al Concejo Deliberante, pero en la reunión se acordó presentar una comunicación para solicitar que no se avance con las obras hasta que no se aclare la situación del estudio de impacto ambiental
En una reunión programada para el viernes pasado, los concejales junto al presidente Juan Pablo Luque recibieron a Mariana Riera (bióloga), Nadia Arias (bióloga) y Leticia Vásquez (antropóloga), tres profesionales de la Universidad de la Patagonia San Juan Bosco que forman parte de la comisión de vecinos que presenta repararos en relación al loteo y proyecto urbanístico en la playa conocida como “Bajada de los Palitos”, cercana al área natural protegida “Punta del Marqués”. Entre los ediles estaban Maximiliano Sampaoli, Cristina Cejas, Adriana Casanovas, Mario Soto, Norma Contreras, Ricardo Gaitán, Pablo Martínez, Beatriz Neira y José Gaspar.
El concejal Maximiliano Sampaoli (PJ), explicó los vecinos presentaron la propuesta de declarar la zona como reserva ecológica. Sostuvo que las profesionales presentaron «argumentos sólidos sobre todo en referencia a la cercanía con el área protegida Punta del Marqués”.
Desde el Concejo se aclaró que no cuenta con el proyecto de urbanización porque aun no ingresó al ámbito legislativo. Asimismo el concejal indicó que “el compromiso fue que, en la próxima sesión, vamos a presentar un proyecto de comunicación pidiéndole al ejecutivo que, hasta tanto se aclare la situación del expediente -fundamentalmente el estudio de impacto ambiental-, se hagan todas las gestiones para que la obra no avance. Y pensar un esquema similar con provincia”, destacó Sampaoli.
ESTUDIO DE IMPACTO AMBIENTAL DESACTUALIZADO
Las profesionales expusieron “las irregularidades que tiene el expediente al que pudimos acceder hace una semana. Hay una desactualización del estudio de impacto ambiental del expediente: la cantidad de lobos y las características de la lobería son datos del 2013. Además ni siquiera se menciona a las ballenas”, detallaron. Por lo cuál “si este barrio se está desarrollando hoy el estudio de impacto ambiental debería estar actualizado. Le propusimos al viceintendente y los concejales a brindarles la información que necesiten y poder colaborar desde nuestro lado”, explicó la bióloga Marina Riera.
Las profesionales plantearon además su observación al proyecto de la empresa que incluye la construcción de un puerto en el lugar. “Si es real, no hay que ser experto para darse cuenta que la colonia de lobos va a desaparecer. Además del impacto que generaría el tráfico de embarcaciones entrando y saliendo de ese lado”, agregó Riera.
Por su parte, Nadia Arias aclaró que “la idea no es ir en contra de los proyectos urbanísticos, sino que se ordene toda la información, que el estudio de impacto ambiental esté en condiciones y sea evaluado por un equipo técnico que vea la viabilidad de lo que está escrito en él. Esta zona debe ser mirada de una manera particular y prestar atención a las condiciones de la fauna marina y terrestre, lo cual no vemos en el actual estudio de impacto ambiental”.
EN DEFENSA DE LA PLAYA
Además de la protección del área natural como principal objetivo, no se esquivó la polémica por el acceso a una playa muy concurrida durante la época estival de manera libre. En este sentido, la antropóloga Leticia Vásquez reclamó “esa playa tiene un uso público y sabemos del antecedente de La Herradura que terminó cercenando el espacio público de todos los comodorenses. La idea es que se haga un estudio que también contemple la parte social y cultural de lo que implica hacer una urbanización cerrada que nos va a terminar impidiendo el acceso a la playa”.